lunes, 3 de noviembre de 2025

Investigadores de UDIT publican un estudio sobre cómo el modelo omnicanal de TENDAM reduce la huella de carbono del e-commerce

El investigador David Rosas, junto a un equipo multidisciplinar de UDIT, desarrolla un innovador estudio sobre la huella de carbono en clientes de e-commerce de TENDAM, con resultados de alto valor estratégico para el sector.

El estudio presenta un exhaustivo análisis de la huella de carbono de los clientes de e-commerce de TENDAM según sus hábitos de recogida y/o devolución y comparación referencial con los Pure Players.

La investigación analiza de forma exhaustiva el impacto ambiental de los clientes de e-commerce de TENDAM en función de sus hábitos de recogida y devolución, comparando los resultados con los principales actores digitales del sector, conocidos como pure players. El artículo ofrece evidencia empírica sólida sobre cómo las estrategias de distribución omnicanal pueden optimizar la eficiencia ambiental del retail, integrando sostenibilidad y experiencia de compra.

En estudio consta de un análisis estadístico de encuestas a consumidores de TENDAM realizado por Tendam Retail S.A. y la Agencia de Investigación ANÁLISIS E INVESTIGACIÓN. Estas encuestas han tenido en cuenta valores tales como perfil, hábitos o percepción de sostenibilidad. Se realiza, además un modelado de emisiones del Omnicanal de TENDAM por tamaño de ciudad y tipo de tienda así como un comparativo referencial entre las emisiones del Omnicanal frente a las estimadas mediante simulaciones estadísticas con las del Pure Player. Por último, nuestros investigadores han elaborado mapas de huella de carbono por tiendas y medios de transporte, con algoritmos inteligentes específicamente desarrollados para este trabajo.

Los resultados revelan que la huella de carbono media por usuario del modelo omnicanal de TENDAM es notablemente inferior a la estimada para los pure players. El estudio señala, además, que muchos clientes aprovechan sus desplazamientos para realizar otras actividades, lo que permite dividir de forma más equitativa la carga ambiental del viaje. Este comportamiento, sumado a la consolidación de pedidos, la recogida en tienda y el uso del inventario local, refuerza la eficiencia ambiental del modelo. 

El trabajo, desarrollado en el marco del TENDAM Sustainability Lab, representa un avance significativo en la medición del impacto ambiental del consumo digital y plantea un nuevo paradigma en el que la sostenibilidad se integra de manera estratégica en los modelos híbridos de distribución. Con esta publicación, los investigadores de UDIT contribuyen a fortalecer la transferencia de conocimiento entre el ámbito académico y empresarial, impulsando una transformación más responsable y consciente en el sector textil y del comercio electrónico. 


Ver la noticia 

viernes, 26 de septiembre de 2025

Moda, logística y sostenibilidad: lo que descubrimos en nuestro último estudio


Me hace mucha ilusión compartir que acabo de publicar un artículo en la prestigiosa revista Sustainability (SJR-Q1/JCR-Q2), junto con mis compañeros de UDIT:

  • Carlos Lli e Irene Miguel (Projects Managers).
  • María Tamames-Sobrino (Investigadora).
  • José Luis Olazagoitia (Vicerrector de Investigación).

Analizamos algo que todos vivimos en el día a día: cómo recibimos o devolvemos nuestras compras de moda online y qué impacto tiene esa elección en la huella de carbono del consumidor.

Nos preguntamos:

  • ¿Genera más emisiones que me envíen un pedido online a casa (modelo pure-player) o que yo lo recoja o devuelva en tienda (modelo omnicanal)?

  • ¿Influye el tamaño de la ciudad en la sostenibilidad del proceso?

  • ¿Qué papel juegan la ubicación de las tiendas y nuestros propios hábitos de movilidad?

Para responderlo, se realizaron 3.106 encuestas en 11 ciudades españolas a clientes que salían de tiendas de la cadena TENDAM. Queríamos saber cómo se habían desplazado (a pie, coche, metro, bus, bici…), cuánto tardaron y si aprovecharon el viaje para hacer otras gestiones.

Con esos datos, desarrollamos un modelo en Python que calcula la huella de carbono del consumidor en el “último tramo” de la logística, además de emplear algoritmos inteligentes que trazan mapas de influencia de las tiendas, así como la capilaridad del sistema. 

Con ello, comparamos los resultados con simulaciones basadas en estudios previos que modelizan las emisiones del pure-player.

Descubirmos que:

  • El omnicanal es mucho más sostenible: la huella media por servicio fue de unos 400 g de CO₂ equivalente, frente a los 1.500–3.000 g de los envíos a domicilio. Eso significa que, en el contexto español, recoger en tienda puede reducir hasta un 87 % las emisiones del último tramo.

  • Las ciudades grandes salen ganando: en urbes de más de un millón de habitantes, la media baja hasta 190 g de CO₂, porque muchos clientes llegan caminando o en transporte público.

  • La ubicación de la tienda importa: si está en una calle de fácil acceso, la huella baja a ~ 145 g; en centros comerciales, en cambio, se dispara a ~ 500 g.

  • Nuestro comportamiento es clave: más de la mitad de los clientes en ciudades grandes va andando a recoger su pedido, y muchos combinan ese trayecto con otras gestiones, reduciendo todavía más el impacto.

También descubrimos algo inquietante en la revisión de literatura: en los modelos pure-player de prendas provenientes de países lejamos, entre el 22 - 44% de las devoluciones se destruyen sin darles uso, al ser más barato que reciclarlas o reacondicionarlas para ponerlas de nuevo en el mercado.

Además, acuñamos un término interesante: la absorcion latente. 

Este término deriva de que, al compartirse los viajes a pie ahcia las tiendas para otros propósitos, se está induciendo una disminución de la huella de  carbono en otros sectores. Dependiendo del modo de transporte replazado, esta disminucion no es matemáticamente computable a favor del modelo omnicanal (dividir una huella nula entre varios, sigue siendo nulo), ni sabemos en este momento cómo la disminuye en otros sectores, por compartirse un trayecto con cero emisiones.

En la siguiente imagen mostramos los algoritmos definiendo zonas de influencia y capilaridad de las tiendas para distintos medios de transporte, separados en columnas (a pie, en coche y en metro).



Estamos muy orgullosos de este trabajo, debido a las dificultades que encontramos para alcanzar nuestros objetivos, por las técnicas desarrolladas específicamente y el efecto de absorción latente descubierto.

En futuros trabajos, nos gustaría estudiar el ciclo de vida completo del textil en modelos pure player y omnicanal.

Rosas, D. A., Lli-Torrabadella, C., Tamames-Sobrino, M., Miguel-Corbacho, I., & Olazagoitia, J. L. (2025). Consumer Carbon Footprint of Fashion E-Commerce: A Comparative Analysis Between Omnichannel and Pure-Player Models in Spain. Sustainability17(19), 8690. https://doi.org/10.3390/su17198690


lunes, 21 de julio de 2025

TEXCO2 🌱⚡ha alcanzado TRL 4 al obtener piedra de barrilla

Hemos conseguido piedra de barrilla en una pruebas de seguridad de los hornos barrilleros 5.0, siguiendo las hipótesis de investigación que pronto se publicarán en el Boletín del Centro de Estudios Pedro Suárez (UGR). 

Desde principios del siglo XIX,  no se veía una, con lo cual podréis entender lo contentos que estamos. Literalmente, como decían los textos antiguos, las plantas se convierten en piedra fundida cuando alcanzan las condiciones experimentales de las hipótesis.

Con ello, el Grupo hashtagGUMTS de hashtagUDIT alcanzó el Nivel de Madurez Tecnológica 4 (TRL 4) en el proyecto hashtagTEXCO2, al solidificar CO₂ atmosférico mientras generamos energía.

Os dejo como primicia unas imágenes del aspecto que tienen las piedras de barrilla con una lupa binocular. La Gasca las describía de un color azulado y olor urinoso cuando se mojan.
hashtag

En cuanto al pH, unas pruebas preliminares con indicador de col lombarda dan un pH básico para la sosa de barrilla (10-12), menos extremo que el de la sosa caústica. Parte de la muestra está en el vasito verde. De izquierda a derecha, los vasitos contienen ácido clorhídrico, ácido acético, alcohol, agua, amoniaco, sosa de barrilla y sosa caústica.


Actualmente trabajamos con 6 especies distintas de plantas barrilleras de una franja de terreno que va desde Baza (Granada) a Cieza (Murcia).


Vamos a seguir desarrollando y mejorando los hornos, que ya son funcionales.


domingo, 20 de julio de 2025

Identificación de estados flow y clutch en grupo en contextos reales

 


Acaban de publicar mi último trabajo científico en International Journal of Technology in Education.

Es para mí una inmenso placer, no solo porque también participaron mis queridos directores de tesis, Daniel Burgos y Natalia Padilla-Zea, sino porque tuve el inmenso honor de trabajar con Jean Heutte.

Este importante investigador en Psicología Positiva de la Universidad de Lille, y uno de lo más destacados en la Teoría del Flow, desarrolló nada más y nada menos que el modelo EduFlow. También desarrolló el cuestionario EduFlow-1, en los que fundamenté gran parte de mis investigaciones doctorales en Ciencias de la Computación.

Tengo que reconocer que, cuando realizaba mi tesis sobre el flow en contextos reales y con grupos de alumnos, fui muy cauteloso a la hora de desarrollar mis modelos matemáticos, debido a cierto excepticismo respecto de los métodos de medida existentes. Además, me parecía muy complicado de medir por la subjetividad que comporta, pero más todavía desde un campo tan aparentemente alejado de la Psicología Positiva como es la psicofisiología computacional. 

Es por ello que, antes de nada, tratamos de verificar si existía algún correlato fisiológico ente modelos basados en cuestionarios y la fisiología cardiaca en nuestro contexto. Nos decantamos por elegir el modelo EduFlow, por haber demostrado su adecuación a contexto educativos presenciales y virtuales.

Esperábamos encontrar pocas correlaciones y de escasa entidad. Por ello, nuestra sorpresa fue tremenda al comprobar cómo las correlaciones con parámetros de variabilidad del ritmo cardiaco de distinto tipo eran abundantísimas y estadísticamente significativas. Todavía no conocía a Jean Heutte nada más que por los eternos diálogos que tienes en tu tesis con tus autores de referencia, pero sabía que tarde o temprano debía comunicarle los resultados e interpretarlos juntos, como así ha sucediro.

Pero no solo veíamos correlaciones aisladas, sin sentido, entre todas las dimensiones del flow y los parámetros cardiacos: se evidenciaba coherencia entre el signo de la correlación y si el parámetro cardiaco era representativo de la activación del sistema nervioso simpático o su contrapeso en el sistema nervioso parasimpático. Por ejemplo, todos parámetros cardiacos que tenían correlación negativa con las dimensiones del flow, eran representativos del sistema nervioso simpático, y todos los que tenían correlación positiva, informaban de la modulación del sistema mervioso parasimpático. Esto quería decir que, a mayor activación simpática, que tiende a activar los órganos vitalers, menor flow, mientras que a mayor actividad parasimpática, que devuelve a la tranquilidad a los órganos vitales, más flow, con todos y cada uno de los múltiples parámetros cardiacos estudiados y con todas las dimensiones del flow.

Es por ello que, además de validarse la escala EduFlow en español para contextos reales (validez ecológica) y para grupos de personas (normalmente, se medía para personas aisladas), usando formas tradicionales de la psicometría, la escala se validó también desde un enfoque fisiológico.

No solo quedó aquí la cosa, sino que este trabajo mostró que, para cada participante individual, existía un plano con forma de concha que definía el estado de flow (absortamiento cognitivo) a las mil maravillas con respecto a la activación del sistema nervioso simpático y del parasimpático. Este modelo completo, lo publicaré en cuanto tenga tiempo.

Además, como profesor que impartía las clases en las investigaciones de campo, yo también monitorizaba mis parámetros cardiacos. A diferencia de mi alumnado, que en ocasiones mostraba estar con un tono relajado y disfrutando de las lecciones (en pleno flow), yo siempre reportaba estar en flow profundo en mi diario de clase, pero no me sentía relajado ni disfrutando. Es lo que se denominan estados clutch, que se diferencian del flow en que el esfuerzo no es aparente, sino consciente y hasta estresante en cierto modo. Curiosamente, mis puntos experimentales en el gráfico con forma de concha se situaban en una esquina, conde el flow es alto, el sistema nerviso simpático está muy activo y el parasimpático está  inhibido. Esto permitío identificar la zona donde con más probabilidad las personas están en clutch, en lugar de en flow. Esto puede verse en las imágenes siguientes.



Rosas, D.A., Padilla-Zea, N., Heutte, J., & Burgos, D. (2025). Physiological flow-clutch states identification within the EduFlow scale in educational STEAM real-word scenarios. International Journal of Technology in Education (IJTE), 8(3), 590-605. https://doi.org/10.46328/ijte.1125



lunes, 31 de marzo de 2025

¿Cómo convertir el aire en piedra?


The Conversation difunde el proyecto TEXTCO2 que lidera UDIT y del que tengo el honor de ser investigador principal. También se publica en Madrid+D y en Yahoo noticias.

Es un sueño luchado desde hace tiempo y del que esperamos poder dar resultados a finales de 2025.

Gracias a toda la UDIT, pero especialmente a Alberto Ramos, Carlos Lli, Javier de Gorostiza, Carlina García y José Luis Olazagoitia. 

Cómo convertir el aire en piedra

Plantas de salmuera (Salsola kali). HannaTor/Shutterstock
David Antonio Rosas Espín, UDIT - Universidad de Diseño, Innovación y Tecnología

Seguramente, las habrán visto rodar arrastradas por el viento en un duelo al sol de Clint Eastwood filmado en Almería (hablamos de la planta Salsola kali). Otra especie en Alicante está en grave riesgo de extinción y es una de las que más podría ayudarnos (Salsola soda). Convertir el aire en piedra para luchar contra el cambio climático depende de ellas. Pertenecen al comúnmente conocido grupo de las barrillas, unas plantas con salero y querencia por los suelos salinos.

Científicos de la Universidad de Diseño, Innovación y Tecnología (UDIT) y de la Universidad de Murcia han comenzado varios estudios de campo para convertir el dióxido de carbono atmosférico en piedra utilizando estas plantas. El objetivo es amortiguar el calentamiento global y prepararnos para sus consecuencias.

El cambio climático ha sido una constante en la historia del planeta. No obstante, las temperaturas actuales aumentan en paralelo a las emisiones humanas de gases de efecto invernadero.

El sureste español está ya gravemente desertificado, con suelos salinizados. Las previsiones para 2050, con respecto al estrés hídrico, colocan a España en el ojo del huracán. Sin embargo, seguimos consumiendo agua por encima de nuestras posibilidades.

Ante esta problemática, una técnica ancestral que floreció especialmente en la confluencia de las provincias de Granada, Murcia, Almería y Alicante emerge para aportar su granito de arena ante los cambios que necesitamos llevar a cabo en este mundo caliente.

Nuestros antepasados tienen las respuestas

El registro arqueológico y documental demuestra que en España se cultivaron distintas especies de barrillas.

Estas plantas tienen una alta eficiencia fotosintética, es decir, la eficiencia con la que convierten la energía de la luz en energía química a través de la fotosíntesis. Las barrillas, con la misma energía del sol, fijan en su estructura cuatro átomos de carbono en lugar de tres, superando al 75 % de las plantas conocidas.

También son capaces de vivir en suelos salinizados y descontaminarlos gracias a que acumulan sales en sus tejidos, retirando elementos químicos peligrosos del suelo. Además, se pueden regar con aguas salinas y producen una sorprendente cantidad de biomasa.

Con sus semillas, hay quienes fabrican combustible para aviones. En Italia, se consumen sus brotes frescos como productos gourmet. Tienen usos medicinales por sus alcaloides, con efectos diuréticos, antihipertensivos, anticancerígenos, purgantes, emolientes, antiulcerosos y antiinflamatorios. Incluso se estudia su uso contra el alzhéimer.

Hasta el siglo XIX, fabricábamos con ellas vidrio, jabón, teñíamos la ropa y obteníamos lejías. Esto era posible gracias a que, al quemarlas en condiciones desconocidas, se producía una roca azulada y de sonido metálico al golpearla, rica en carbonato sódico. Se llamaba piedra de barrilla.

Al transmitirse por tradición oral, la práctica agrícola y los pormenores de la técnica para obtener piedra de barrilla se desconocen. Se sabe que la producían los llamados maestros barrilleros que quemaban las plantas secas en hornos excavados en los propios campos de cultivo.

Debido a la picaresca y a la falta de control, se añadía arena y otras rocas a la piedra de barrilla para que pesara más, ya que valía su peso en oro, o se usaban plantas de peor calidad, adulterando el producto. Fue el principio del fin, puesto que los compradores europeos descubrieron el engaño.

Además, otros procesos industriales para obtener estas piedras, como Leblanc o Solvay, empezaron a substituir a las barrillas. El método Leblanc, muy contaminante, empleaba sal, caliza, ácido sulfúrico y carbón como reactivos. El método Solvay requiere caliza, sal y amoniaco para obtener la sosa. Ambos necesitan gastar energía para completar las reacciones y agua en los procesos.

Finalmente, la brecha que mantenía España en investigación científica terminó de enterrar esta antigua industria, pues tampoco pudo evolucionar y perfeccionarse.

Hoy en día, algunas especies de barrillas, antaño muy valoradas, se consideran malas hierbas y hasta reciben el nombre coloquial de “mancaperros”.

Un barrillar 4.0 en la España vacía

Para conseguir piedra de barrilla de calidad influyen los suelos, las especies cultivadas, el modo de cultivarlas, su secado y finalmente, la forma de quemarlas.

Con medios modestos, investigadores de la Universidad de Murcia y la UDIT llevamos a cabo estudios de campo y en el laboratorio para conseguir la legendaria piedra azulada de sosa en la localidad de Huéscar (Granada).

En unos primeros trabajos de innovación docente, en la Universidad de Murcia han conseguido cenizas de barrilla capaces de fundir arena, tratando de replicar los procesos para elaborar los vidrios de color verde esmeralda de Castril, los Vélez o la Puebla (Granada y Almería). Para producir vidrio, se necesitaba entre un 20-30 % de piedra de barrilla como fundente de la arena, junto a otros aditivos, y un fuego vivo.

La belleza de los vidrios andaluces es comparable al cristal de Murano y se exponen en los mejores museos arqueológicos y etnográficos del mundo. Ahora, con avanzadas técnicas cristalográficas, es posible conocer el origen exacto de las piezas tras conseguir cenizas de barrilla, pero no la ansiada piedra. Tampoco existen muestras antiguas de piedra barrillera que analizar, ya que es soluble en agua y se degrada rápido con el paso del tiempo.

Por ello, el equipo de la UDIT, mediante un proyecto interno, monitorizamos con técnicas propias de la llamada industria 4.0 una finca experimental de barrilla fina.

El conocimiento botánico de los investigadores de la Universidad de Murcia sobre estas plantas es fundamental también. Gracias a la internet de las cosas y al empleo de drones, se aplicarán técnicas de agricultura de precisión e inteligencia artificial que permitirán descifrar los secretos de estas plantas.

Una vez obtenida la primera cosecha, el equipo de UDIT diseñará hornos con materiales de alta tecnología y gemelos digitales), optimizando la obtención de sosa y excedentes energéticos. Los gemelos digitales son réplicas virtuales de sistemas y objetos físicos que permiten hacer simulaciones, monitorizaciones y optimizaciones en tiempo real.

De vuelta a la Universidad de Murcia, se analizarían las piedras de barrilla mediante cristalografía avanzada. También se examinarán muestras de suelo en sus laboratorios de edafología.

A más largo plazo, se quieren diseñar sumideros virtuales de CO₂ con estas plantas y piedras que detengan el avance del desierto sin afear el paisaje. Esto es debido al revolucionario doble proceso de descarbonización por fotosíntesis y quema de barrillas, que impide la reemisión de CO₂ a la atmósfera.

Pero además, tendría otros usos. Como cultivo de secano que ahorra agua, genera energía (en lugar de consumirla) en la producción de desengrasantes ecológicos. También serviría para el reciclado de vidrio y textil, con huella de carbono negativa. Su uso como alimento para personas y ganadería es igualmente posible.

En definitiva, se busca introducir un conjunto de cultivos industriales en suelos de peor calidad que dinamicen la España vaciada y la hagan más resiliente ante el cambio climático.The Conversation

David Antonio Rosas Espín, Investigador en Ciencias de la Computación, Educación y Sostenibilidad, UDIT - Universidad de Diseño, Innovación y Tecnología

Este artículo fue publicado originalmente en The Conversation. Lea el original.

Déjese fluir: la teoría del ‘flow’ cumple medio siglo

 

The Conversation publica mi artículo de divulgación sobre la teoría flow de Mihály Csíkszentmihályi. Es el más leído en esta plataforma de mi universidad (UDIT).

Trata sobre el tema central de mi tesis doctoral en Ciencias de la Computación y de algunos de los mejores trabajos científicos que he publicado.

Ofrece mi visión personal de esta teoría de la motivación y la hace accesible al público en general.

También aparece en la cadena SERThe Objective y Yahoo noticias.

Déjese fluir: la teoría del ‘flow’ cumple medio siglo

David Antonio Rosas EspínUDIT - Universidad de Diseño, Innovación y Tecnología

Si le gusta tocar el piano, escalar o bucear en un arrecife infestado de tiburones con plena concentración, puede ser que esté atravesando un estado de flow: el fluir.

La teoría del flow es una de las teorías de la motivación más cautivadoras, por su enfoque radicalmente distinto a otras de corte conductista y su riqueza en matices. Esta dice que participamos en algunas actividades por el refuerzo placentero que nos produce experimentar el vibrante estado de flow, un estado de tan alta concentración que nos aislamos del mundo, fluyendo con nuestros pensamientos y emociones. Fue propuesta por el psicólogo estadounidense de origen húngaro Mihály Csikszentmihalyi en 1975.

Algunas de estas actividades no suponen un beneficio material e inmediato, pero nos hacen crecer como seres humanos. Otras, simplemente, ocupan nuestro valioso tiempo, definiendo nuestra personalidad, gustos e intereses.

La teoría del flow se ha empleado con éxito en campos tan dispares como el diseño, la educación, el trabajo, el deporte o el ocio, entre otros muchos. Lo mismo explica que desarrollemos una adicción perniciosa a TikTok como a lecturas de calidad, como The Conversation.

En busca del equilibrio

Al igual que otras teorías psicológicas del “self”, como las de la autodeterminación y la autoeficacia, la teoría del flow se interesa por la subjetividad de las experiencias. A diferencia de ellas, su principal postulado dice que cuando participamos en experiencias óptimas, es decir, aquellas en las que percibimos un equilibrio entre las capacidades que creemos tener y los retos que pensamos enfrentar, quizás experimentemos un estado psicológico placentero llamado flow.

Este estado nos hace desear practicarlas de nuevo, aunque las hagamos objetivamente mal. La teoría recibe ese nombre tan sugerente porque las desarrollamos de una manera fluida, sin esfuerzo aparente. Si notamos esfuerzo, investigaciones recientes dirían que entramos en estado “clutch”, como atletas de élite que practican salto de altura.

El flow cumple medio siglo

Cuando se cumplen 50 años de su nacimiento, estudios de tipo cualitativo y, después, procedentes de la llamada psicología positiva, han intentado capturar la esencia de este estado psicológico volátil y esquivo. Sin embargo, es complicado, ya que se caracteriza por al menos 63 dimensiones.

Algunas de ellas podrían ser perder la noción del tiempo, de nuestras necesidades personales, de las de los demás y hasta del contexto, pero, sobre todo, el estado flow se caracteriza por una alta concentración. Hay quienes le encuentran semejanzas con estados alterados de consciencia.

Seguro que a la mayoría de ustedes les resulta familiar esa sensación, o si no, algunas de sus antagonistas, como el aburrimiento y la ansiedad. Sin embargo, no todas las personas son capaces de experimentar flow, o pueden hacerlo con distintos niveles de intensidad. Algunos autores, como Christian Swann, consideran que habría que revisar en profundidad la teoría, precisamente por estas indefiniciones.

Actualmente, hay una nueva corriente en investigación interesada en conocer las señales fisiológicas que identifican y anticipan tanto el estado de flow individual como el grupal. En estos trabajos se han empleado técnicas diversas: neurológicas, cardiacas, hormonales, eléctricas cutáneas y musculares.

A pesar de que, en sus inicios, esta teoría no era proclive a estudios de corte fisiológico por considerar que las personas no son “roedores en un laberinto”, pruebas neurológicas muestran cómo las zonas cerebrales identificadas con el placer se activan cuando las personas están en flow. De esta forma pretende determinarse el instante preciso en el que lo experimentamos, o no, y su intensidad.

No obstante, hay quienes opinan que estos estudios se caracterizan por su corta duración y contextos artificiales, desarrollando tareas poco complejas intelectualmente, en algunos casos. Y si algo caracteriza al flow es, precisamente, su complejidad.

36 clases de diseño y robótica

Ante esas críticas, en una investigación reciente, varios grupos de personas capaces de experimentar flow asistieron a 36 clases de una hora sobre diseño gráfico y robótica artística en una escuela rural. Todas usaron bandas deportivas cardiacas de precisión y respondieron a cuestionarios para evaluar los niveles de flow al final de cada lección. Cada cinco minutos, se medían hasta 40 parámetros cardiacos que demostraron una alta concordancia con los niveles de flow reportados. Bien para la teoría del flow.

Sin embargo, la sorpresa fue mayúscula al observar que según avanzaba la tarea, la correlación entre las señales cardiacas y lo reportado por las personas disminuía, cuando debería ser al revés. Más aún, considerando que podían abandonar las clases libremente, nadie se marchó a pesar de que tuvieron lugar lecciones donde no verificamos flow. El estudio sugiere que los participantes no se fueron ante la simple expectativa de experimentar este fluir.

En definitiva, el flow es una fuerza tan poderosa, una necesidad tan acuciante, que puede ser suficiente con pensar que podríamos sentirlo o simplemente percibirlo en quienes nos rodean, para motivarnos. Aunque las actividades que practicamos no supongan una ganancia material e incluso en ocasiones impliquen pérdidas patrimoniales y vicisitudes, no participamos en ellas por amor al arte, sino por amor al flow.The Conversation

David Antonio Rosas Espín, Investigador en Ciencias de la Computación, Educación y Sostenibilidad, UDIT - Universidad de Diseño, Innovación y Tecnología

Este artículo fue publicado original en The Conversation



 

The Conversation

sábado, 29 de marzo de 2025

Modelos de flow en Grupos: el flow como expectativa

 


Recientemente, se ha publicado mi articulo titulado "Modeling the physiological response of flow in groups: a mathematical approach" en la revista Smart Learning Environments (JCR-Q1). 

Ha tenido un alto impacto, ya que se sitúa en el percentil 94 general y en el 84, respecto a la revista, siendo el primero de edad similar (Altmetric).

Se lo dedico a Paul Dirac, ya que los modelos matemáticos que obtuvimos son de una belleza y simetría que me hicieron abrazarlos de inmediato. También a Mihalyi Csikszentmihalyi, padre de la teoría de la motivación del flow, a la que dediqué mi tesis.

¿DE QUE TRATA ESTE PAPER?

Para entrar en materia, dentro de una investigación formalimaginen dos grupos de alumnos que practican robótica educativa y diseño gráfico, en un aula real, con sesiones estándar de una hora. Añadan la posibilidad de predecir los niveles de bienestar de esos grupos, con un sistema invisible que escuche el "corazón del grupo" y ayude al profesor a que mejoren su aprendizaje. Se necesitarían modelos matemáticos y un sistema informático complejo. Supongan que, por casualidad, hacen un desconcertante descubrimiento sobre la motivación. De eso va este trabajo.

Como el paper es árido, aquí trato de explicarlo de manera pseudodivulgada y razonada. También uso un lenguaje coloquial cuando pueda, para hacer algo digerible esta entrada de blog. En The Conversation (al final del todo), hay una explicación divulgativa que me gusta mucho.

Esta es la cuarta obra impulsada por mi tesis doctoral sobre la Teoria Flow, hipervitaminada con análisis de datos que no pude incorporar para su defensa. Para los mas acérrimos que quieran profundizar, se titula "Mejora del Rendimiento Educativo mediante medición de Expectativa de Flow Grupal con Dispositivos Portátiles". Se refiere a parte de lo estudiado con los dos grupos de control de esa tesis. Lo que sucedió con los dos grupos experimentales, está en revisión ahora. Creo que traerá cola.

En mi lógica interna, se anticipa en su salida a una serie de papers que estaban en revisión y deberían  haber visto la luz antes, pero así funciona este negocio. Nunca sabes siquiera si te van a dar un cajonazo, o no, así que, el orden en el que van saliendo, resulta un mal menor.

Al igual que este trabajo, esos papers tocan los pilares fundamentales de la Teoría Flow, sin que fuese mi objetivo en ningún caso, ya que me situaba en un paradigma pragmático de investigación. Quiero decir que desarrollaba una herramienta práctica y no me interesaban las teorías. 

Los resultados, simplemente surgieron de analizar los datos de una manera imparcial y critica, enfrentando un estado psicológico no lineal y endiablado de parametrizar informáticamente. Anticipo que los modelos no son, precisamente, difíciles de entender.

Cuando presentaba mis anteproyectos de tesis, soñaba con aplicar modelos de IA de vanguardia, para lucir un poco lo mucho que había estudiado, mientras anticipaba el flow grupal de mis "alumnos", ayudado por medio de bandas deportivas cardiacas que me diesen datos en tiempo real.

Por ejemplo, sin ver los datos, me imaginaba combinando LSTM, fisiología y cuestionarios. Nada mas lejos de la realidad, puesto que modelos muy efectivos y sencillos de explicar, basados en regresiones lineales o clustering, surgieron en tareas rutinarias de estudio del comportamiento de las variables. Se podían  interpretar a simple vista con claridad. 

En segundo lugar, LSTM sirve para estudiar series temporales de datos. Tiene memoria del pasado, pero va olvidando y dando más peso a los últimos acontecimientos. Me hubiese llevado un descalabro, como argumenté a un miembro del tribunal de mi tesis, el único invitado de UNIR, ya que el modelo es el que tiene que ajustarse a la realidad y no al revés, como veremos pronto.

Una consideración con  respecto a los parámetros cardiacos: antes de usarlos en los cálculos, había que limpiarlos, detendenciarlos y extraerlos cada 5 minutos (hasta 40), ya que si no, no se pueden comparar, según nos cuentan los cardiólogos.

Empecé por correlacionarlos con dimensiones de dos escalas de flow (FKS y EduFlow), tomando medias grupales cada 5 minutos, para intervalos de confianza de 99% (de locos, para los antecedentes históricos).

Los antecedentes no eran nada halagüeños y no terminaba de fiarme de una teoría que bebe de la psicología positiva, en las antípodas de los experimentos fisiológicos. 

En cambio, los modelos fisiológicos previos tenían ajustes muy bajos, se referían a contextos individuales de laboratorio, mientras se realizaban actividades mecánicas de escasa duración.

Todo esto me motivó a buscar soluciones con aplicaciones educativas.

SALTÓ LA PRIMERA LIBRE

Pronto obtuve un grafico, tan sencillo como elocuente y contraintuitivo, que apodamos "la montaña invertida".


Figura 1. La "montaña invertida".

Los puntos azules representan correlaciones entre el ritmo cardiaco medio grupal  (HR) con el absortamiento cognitivo de los grupos (D1), mientras que los rojos, monitorizan la evolución con los niveles de flow grupal (Flow).

¿Cómo era posible que en "La montaña invertida", se observe una correlación mayor al principio de las sesiones y disminuya al final de las clases, momento en el que mi alumnado contestaba los cuestionarios de flow?

Mejor, imposible, pero dejemos la respuesta a la gran pregunta, para el final.

Esto me permitió imaginar un modelo predictivo que el profesor podría aplicar tomando datos en tan solo 5 minutos de clase, ya que el impacto máximo de la decisión tomada por indicaciones del modelo, tendría lugar justo después (entre 5-10 minutos del comienzo de la clase). Así podría dedicarse a manejar la clase sin estar todo el tiempo pendiente de un sistema informático que podría terminar siendo invasivo. 

LA BELLEZA DE LAS MATEMATICAS: "EL GRÁFICO DE PEZ" 

En  la teoría del flujo, el concepto de equilibrio es fundamental, muy intuitivo de entender, pero muy difícil de parametrizar, como demuestran 50 años de trabajos. 

Por ello, inventé una forma de expresarlo, combinando datos disponibles. Usé la diferencia entre la dificultad percibida (Challenge en inglés) y las capacidades de la persona para enfrentar una tarea (Skills), dividido entre lo equilibradas que ambas cuestiones les pareciesen (Balance). 

Barreras = (Retos - Habilidad) / Equilibrio

Como estaba inspirado esa tarde, lo llamé "barreras". El guarismo representa las asperezas que encontramos para hacer una tarea, es decir, el "antiflow".

Cualquiera con un humilde excel y los datos de mi tesis, puede replicar el scatterplot de la figura 1. Solo tiene que saber representar varios parámetros a la vez frente al ritmo cardiaco.  Utilicé medias grupales normalizadas en cada sesión (durante los 5 primeros minutos de clase, ojo). 

Los datos combinados fueron: el ritmo cardiaco (HR), el flow, el absortamiento cognitivo (D1) y la desviación estándar del ritmo cardiaco (SD). Como se refieren a medias globales normalizadas, se añade una z antes de cada variable y una g al final para nombrarlas. ¡Et voilà! 

Figura 2. El "gráfico de pez".

De esta forma tan sencilla, es posible representar gráficos de varias dimensiones en un papel. Esto es genial, ya que nuestra mente no es capaz de imaginar en más de tres dimensiones.

La simetría perfecta de las curvas de flow, que se toman de un cuestionario EduFlow, con respecto a las barreras, que salen del otro cuestionario de flow (FKS), es bellísima, a la par que coherente. Recuerda a un pez de colores visto de perfil.

Cuanto más flow tengas, menos barreras experimentas y a la inversa. Cuando tu corazón se acelera, te estresas y sientes menos flow. Si va muy despacio y no hay cambios en ello, te estarás aburriendo, luego es poco probable que estés en flow. Además, refleja la no linealidad del flow. 

Este modelo tiene un coste computacional muy bajo y es explicable, por lo que lo utilicé como base para mi sistema de ayuda al docente en relojes inteligentes de gama básica.

MODELOS ROBUSTOS DE ENORME BELLEZA Y MEJOR AJUSTE MUNDIAL

Como el "Modelo de pez" pudiese resultar insultantemente sencillo para los amantes del postureo, y podía dar la campanada, añadí una extensión a cuestiones bien defendidas en mi tesis.

También, quise dar respuesta a una sugerencia que me hizo un miembro de mi tribunal de tesis, de la excelente Universidad Francisco de Vitoria, para que mostrase medidas individuales del flow en grupo para trabajos futuros, no solo valores medios grupales. Con mi agradecimiento, aquí los tiene.

Estos modelos son robustos, pero computacionalmente más difíciles de implementar en smartwatches, si es que es posible que pudiese hacerlos correr en ellos. No hubiese logrado los objetivos de tesis y, por consiguiente, hoy estaría suspenso.

Estos modelos, para esos primeros 5 minutos de clase, evalúan  de manera individual la actividad del Sistema Nervioso Simpático (activa el corazón) y del Parasimpático (relaja el corazón), con respecto a la piedra angular del flow: el absortamiento cognitivo medido en cuestionarios.

Los datos se normalizan, un poquito de Python de por medio, y estos son los modelos que se obtienen.

Figura 3. Modelos robustos fisiológicos de flow

En Colab, puede jugarse con ellos y lo que se quiera. Describen una superficie polinómica de segundo grado en el espacio casi perfecta. Recórcholis, como diría Dirac.

EL FLOW ES UNA TEORIA DE EXPECTATIVAS

Lo primero que tengo que aclarar, para dar contexto, es que la asistencia a las clases era totalmente voluntaria y que existían alternativas discrecionales, incluyendo ir al recreo.

Una vez que me cansé de frotarme los ojos con los modelos obtenidos, pasé a tratar de explicarme lo del gráfico de la montaña invertida

En ese esquema, la correlación es menor entre el flow reportado por el alunado y lo que nos dice su corazón, conforme pasa el tiempo. Todo ello, con intervalos de confianza que dejan poco margen a la especulación (p. << 0.01)

Se admiten distintas hipótesis, pero, en mi opinión, se crea una expectativa relacionada con el flow fisiológico grupal al principio de las sesiones. El pico de flow, tiene lugar a los pocos minutos de comenzar y el alunado se va cansando y hartando de mí, conforme pasa el tiempo. Pero siguen sin marcharse tampoco al final y la teoría flow justifica la permanencia, el "engage", por la efectiva experimentación del flow, que queda sin evidenciarse, sobre todo al final. 

Haciendo un  poco de spoiler, juego con una gran ventaja para resolver este enigma.

Esta hipótesis de las expectativas de flow, la refuerza más el hecho de que ninguno de los participantes se fueran en un total de 36 sesiones lectivas de una hora (anticipo aquí cosas que pasaron con los grupos experimentales). 

Si puedo medir el flow, como acreditan las abrumadoras correlaciones de la tesis con 40 parámetros cardiacos, y vi que hubo sesiones donde no medí ni observé flow, creo que la expectativa de experimentarlo, es lo que justifica la permanencia.

Evidentemente, el hecho de experimentarlo más regularmente (prevalencia, que es lo que miden EduFlow y FKS) incrementa esa expectativa, pero también debe estar haciéndolo el flow que se imaginan cuando les presenta el profesor lo que van a hacer ese día al comienzo de la clase,  el que recuerdan de otras sesiones y el que se observa en los compañeros de clase. Porque, las personas que fluyen, son empáticas observando el flow de otras personas (esto es trabajo de otro paper), y todos los participantes dieron buenos valores en la escala SFPQ, que evalúa la predisposición a las experiencias óptimas. 

Todo ello, me permite formular la hipótesis de que la Teoría del flow, es una teoría de la motivación basada en expectativas: la de experimentar flow.